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Acrópolis de Atenas
En la Atenas de Pericles, durante la segunda mitad del siglo V a.C., un grupo excepcional de artistas transformó,
bajo la dirección de Fidias, una colina rocosa en un extraordinario
conjunto arquitectónico y artístico que la Grecia antigua legó al resto
del mundo.
La Acrópolis de Atenas, «la roca sagrada», es una meseta caliza de 270 metros de longitud y
85 de anchura,
situada 156 metros sobre el nivel del mar, que contiene los monumentos más
famosos de la Grecia clásica: el Partenón, el Erecteion, los Propileos y
el templo de Atenea Niké y representa el símbolo universal del espíritu y
la civilización clásica. Fue declarada por la UNESCO Patrimonio de la
Humanidad en 1987. La visita a la Acrópolis supone una experiencia única e
inolvidable, obligada para cualquier viajero que pase por Atenas.

La entrada a la Acrópolis se realiza
por una puerta monumental llamada «Propileos». Una gran estatua de
bronce de Atenea, construida por Fidias, se situaba en el centro del
recinto. A la derecha de esta estatua se erige el Partenón que albergaba
la estatua crisoelefantina de Atenea Parthenos, también obra de Fidias. A la
izquierda se disponía el Erecteión, con una
tribuna sustentada por seis cariátides.

Representación del interior de los Propileos
desde donde puede verse la estatua de bronce de Atenea Prómacos y el
Partenón. LOS PROPÍLEOS.- Los
Propileos constituyen las puertas monumentales de entrada a la Acrópolis.
Fueron construidos sobre los antiguos Propileos de la época de Pisístrato por el arquitecto ateniense Mnesicles
que tuvo que enfrentarse a importantes problemas funcionales y
arquitectónicos derivados de la configuración
del terreno y del espacio disponible ya que los Propíleos se situaban en
el borde de la explanada superior de la Acrópolis, en el límite entre la
pendiente de la vía ascendente y el plano horizontal de la Acrópolis.
Los Propileos comprendían un edificio central de forma
rectangular de 18,12 metros de ancho y 12,96 metros de fondo y dos alas
laterales.
El cuerpo central tenía una fachada exterior y otra interior formadas
ambas por
seis columnas dóricas que delimitaban cinco puertas de acceso a la
Acrópolis, siendo la más ancha la situada en el centro (4,13 metros de
anchura y 7,38 metros de altura) que era por donde discurría la vía
sagrada que recorrían las procesiones de las Panateneas.
Estas dos fachadas hexástilas estaban demasiado separadas para sostener
la techumbre constituida por techos artesonados de mármol por lo que se
emplearon en el interior columnas jónicas más esbeltas que las dóricas
para aprovechar mejor el espacio. El edificio mezclaba por tanto los
órdenes dórico y jónico como ocurría en la Acrópolis.
De las dos edificios que formaban las alas laterales, el situado al norte
albergaba la Pinacoteca una galería de arte donde se exponían pinturas
realizadas en placas de madera. El ala sur, más pequeña, se componía de
una sala, que conducía al oeste, al templo de Atenea Niké.
ESTATUA DE ATENEA PRÓMACOS.-
Después de atravesar los Propileos, el visitante encontraba la gigantesca
estatua de bronce de 9 metros de altura de Atenea Prómacos («la que
combate en primera línea») dominando el conjunto de la Acrópolis,
construida por Fidias entre el 450 y 448 a.C. para conmemorar la victoria
de los atenienses sobre los persas en la batalla de Maratón.
La estatua representaba a Atenea armada con una lanza en la mano derecha y
un gran escudo, en el lado izquierdo, decorado con imágenes de la lucha
entre Centauros y Lapitas. Entre el Erecteion y el Partenón se conserva el
pedestal original de la estatua.

EL PARTENÓN.-
Fue concebido como el principal edificio de todo el conjunto.
Fidias realizó la colosal escultura crisoelefantina (madera revestida
de marfil y oro) de 12 metros de altura, la Atenea Parthenos (Atenea Virgen) y para
cobijarla se construyó el Partenón sobre el inacabado Hecatompedón,
templo del que se aprovecharon algunos materiales. Los arquitectos
Ictinos y Calícrates calcularon todo con minuciosidad, para producir en
el espectador una imagen de perfección. Se construyó en orden dórico.

Escultura crisoelefantina de Atenea
Parthenos, obra de Fidias.
La estatua tenía 12 metros de altura y se guardaba dentro del Partenón. Su interior estaba construido con madera y
las zonas externas de marfil. El manto y el casco tenían incrustaciones de
oro. Representaba a la diosa Atenea armada y sosteniendo en su mano
derecha una Niké (Victoria) de marfil de dos metros de altura. La
conocemos por fuentes antiguas así como por descripciones muy detalladas
de Pausanias (Siglo II d.C.), además nos ha llegado información a través de varias copias.
ERECTEION.-
El Erecteion, templo jónico, fue construido en el periodo 420-406 a.C.
en el lugar más sagrado de la Acrópolis, donde la diosa Atenea, patrona
de Atenas, hizo que floreciera el olivo que regaló a Atenas. Está
construido en dos niveles, es asimétrico y tiene dos partes que no
tienen relación entre sí debido a que estaban dedicadas a diferentes
dioses, la parte este estaba dedicada a Atenea y la oeste a Poseidón. A uno de los lados tiene una tribuna sustentada por cariátides.
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Cariátides.- Las
figuras de las korés que sostienen la galería sur del Erecteion
son copias. Cinco de las seis originales se encuentran en el museo
de la Acrópolis y la sexta en el Museo Británico. |
TEMPLO DE ATENEA NIKÉ.-
El pequeño Templo jónico de Atenea Niké (Victoria), construido sobre un
torreón de los Propileos conmemora la victoria sobre los persas en la
batalla de Salamina (448 a.C.), aunque las obras comenzaron en el 420
a.C. El arquitecto que diseñó el proyecto fue Calicrates.
El templo albergaba una imagen de Atenea Niké, símbolo de la victoria a
la que se cortaron las alas (Niké áptera o sin alas) para que nunca
pudiese abandonar Atenas.
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SIGLO DE PERICLES.-
Durante el siglo V a.C., Atenas fue escenario, bajo el mandato de
Pericles, de un extraordinario florecimiento cultural, de las artes
y del pensamiento, en su honor, este periodo recibe con frecuencia
la denominación de «siglo de Pericles».
La clave de este esplendor está en la implantación de la democracia
que liberó las energías creadoras del pueblo ateniense. Pericles
supo rodearse de las personalidades más notables de su época,
fomentó las artes y las letras, realizó grandes obras públicas,
mejoró la calidad de vida de los ciudadanos y dotó a Atenas de un
esplendor que no se ha vuelto a repetir a lo largo de su historia.
EL FESTIVAL DE LAS PANATENEAS.-
Todos los años los atenienses celebraban el festival de las
Pequeñas Panateneas y cada cuatro años las Grandes Panateneas que
eran más majestuosas e incluían competiciones atléticas, hípicas,
musicales y de otras artes. El último día salía una procesión del
Kermikós que pasaba por el Ágora y ascendía hasta la Acrópolis donde se colocaba un hermoso manto
de lana («peplos») tejido por sacerdotisas sobre la estatua crisoelefantina de Atenea Parthenos. Esta procesión aparece representada en el friso del Partenón.

EL PRÓPYLON O PÓRTICO.-
Los griegos delimitaban con claridad las zonas profanas de las
religiosas por lo que generalmente se entraba en los santuarios por
una puerta o própylon (pórtico).
LA PRIMERA PINACOTECA.-
El ala norte de los Propileos, la Pinacoteca, fue la primera
galería de pintura del mundo. Se exponían tablas de pintura
realizadas por grandes artistas de la época, entre los cuales
destacaba Polignoto, autor de composiciones mitológicas. |